Marcha 7N: las organizaciones feministas convocan, los partidos apoyan

La Marcha estatal del 7 de noviembre de 2015, en Madrid, contra las violencias machistas sacó a la calle a cientos de miles de personas en la movilización más multitudinaria, unitaria y autónoma del movimiento feminista en España. Si Clara Campoamor levantara la cabeza, podría decir ¿y ahora, que? a los que se oponían a su reivindicación del derecho de las mujeres al voto alegando que no veían a miles de manifestantes en la calle

La Marcha estatal del 7 de noviembre de 2015 en Madrid contra las violencias machistas sacó a la calle a cientos de miles de personas en la movilización más multitudinaria, unitaria y autónoma del movimiento feminista en España. Si Clara Campoamor levantara la cabeza, podría decir ¿y ahora, que? a los que se oponían a su reivindicación del derecho de las mujeres al voto alegando que no veían a miles de manifestantes en la calle. A su carácter multitudinario contribuyó su objetivo contra las violencias machistas, que posiblemente es la reivindicación feminista más asumida por la sociedad, y la sensibilización y organización realizada por cerca de un centenar de plataformas locales contra las violencias machistas que de forma periódica, o cada vez que hay un asesinato, se concentran en la calle de su ciudad desde hace años. Esas plataformas parten de las organizaciones feministas y de mujeres locales, apoyadas por otras organizaciones sociales y por los partidos políticos, e incluso por ayuntamientos.

La autonomía de las organizaciones feministas se afirmó de principio a fin, desde la iniciativa de la Coordinadora Feminista de Valencia hasta la convocatoria, firmada por 324 organizaciones feministas, el 89% de ámbito local o autonómico, con un respaldo tan unitario que la pancarta -en las cuatro lenguas oficiales del Estado español- fue firmada como Movimiento Feminista. La Coordinadora Feminista de Valencia propuso la Marcha, canalizándola primero por una lista de correos de asociaciones, plataformas y feministas de todo el Estado, y luego por cuatro reuniones presenciales, acordando las representantes de Valencia, Sevilla y Madrid ya en la primera, el 28 de febrero de 2015, hacer la Marcha el sábado 7 de noviembre, en Madrid, con el lema ‘Marcha contra las violencias machistas’, y que fuera convocada por organizaciones de mujeres, pidiendo a los sindicatos y partidos que recogieran las reivindicaciones feministas en sus programas y acción institucional y apoyaran la marcha pero sin un papel protagonista, lo que tenía su dificultad al preverse las elecciones generales para noviembre, luego pospuestas por el Gobierno al 20 de diciembre. Ese planteamiento se consolidó al aceptarlo las representantes de los partidos de izquierdas que asistieron a la segunda reunión, el 4 de julio, y hacerlo cumplir realmente en la manifestación, en cuya cabecera y el primer tramo de los 3,5 kilómetros del recorrido estuvieron las organizaciones de mujeres y, separada por una batukada, desfiló detrás una amplia representación de partidos y sindicatos.

Históricamente las organizaciones feministas han reivindicado la autonomía respecto a sus aliados políticos por dos motivos: para no supeditar las reivindicaciones feministas a otras prioridades y para establecer las alianzas desde el reconocimiento y el diálogo recíprocos

Históricamente las organizaciones feministas han reivindicado la autonomía respecto a sus aliados políticos por dos motivos: para no supeditar las reivindicaciones feministas a otras prioridades o estrategias, y para establecer en su caso las alianzas desde el reconocimiento y el diálogo recíprocos, no desde el monólogo, la tutela o la absorción típicas de las organizaciones grandes, máxime cuando gobiernan. Por ello, ante las elecciones del 26 de junio 2016, la Plataforma 7N convocó el 3 de junio a los principales partidos para explicar públicamente cómo asumían, cara a la legislatura 2016-2020, las nueve reivindicaciones de la Marcha, pero valoró al día siguiente que no se estableció realmente un diálogo porque los partidos mandaron a mujeres con poco poder en ellos, que buscan apoyo en las feministas para estar, en vez de responder a nuestras reivindicaciones y comprometer a su partido con ellas, como se vio el 13 de junio en el debate televisado de dos horas de los cuatro principales candidatos a la presidencia del Gobierno, en el que denunciamos que ’26 segundos no bastan’, pues fue lo que dedicaron a la violencia machista Sánchez e Iglesias, mientras Rajoy y Rivera ni contestaron.

Así que sacar a la calle a más de medio millón de personas el 7N -a las que hay que añadir decenas de miles en las manifestaciones Feministok el 9 de abril 2016, en Vitoria-Gasteiz; contra las agresiones sexuales en los sanfermines y otras fiestas populares en el verano de 2016, y del 5N 2016 en Tarragona- ha sido necesario y útil, pero no suficiente para mejorar las políticas contra las violencias machistas. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad no se ha movido nada, y el anuncio por el Ministerio del Interior, en julio, de la revisión de la Valoración Policial del Riesgo de Violencia sobre la Mujer (VioGen), por haber bajado de proteger a 31.691 víctimas en 2010 a 16.613 en 2015, es inviable al implicar, sin aumentar los recursos, a los servicios sociales y de igualdad de las Comunidades Autónomas y ayuntamientos, asfixiados por los recortes, mientras el presupuesto del Estado para violencia de género en 2016 son 25,2 millones de euros, un 10,9% menos que en 2009.

¿Qué hacer? Un año y con más de 77 mujeres asesinadas más, que son la punta de un iceberg de sufrimiento injusto e innecesario, la Plataforma feminista 7N contra las violencias machistas http://marcha7nmadrid.org/, mermada respecto a las 102 organizaciones que participaron en la organización de la Marcha de 2015, lucha por mantener los ‘valores’ del 7N (unidad, apertura, alianzas, movilización, seguimiento de la situación social, exigencia de interlocución política, comunicación) con asambleas, comisiones de trabajo y acciones, al servicio de las reivindicaciones contenidas en el Manifiesto aprobado, con esfuerzo, el 12 de septiembre de 2015: que el terrorismo machista sea una cuestión de Estado; que no sólo se repongan los recortes, sino que se amplíe el presupuesto para mejorar la atención y extenderla a otras formas de violencia, en particular la Violencia Sexual que sufren 1.447.687 mujeres, el 29% menores, en las familias, calles, aulas y empleos; derogar la LOMCE, que consolida una educación sin igualdad, con violencia y una sexualidad brutal; eliminar la custodia compartida de hijas e hijos judicialmente impuesta y las visitas de maltratadores y combatir la desigualdad, que es el caldo de cultivo de las violencias machistas. Por eso, el 7N 2016 volvimos, como las feministas de Argentina, Perú y México, y como el año pasado aunque más modestamente, a salir a la calle contra las violencias machistas.

 

REFERENCIA CURRICULAR

Begoña San José Serrán es Licenciada en Derecho. Fue la primera Secretaria de la Mujer del sindicato CCOO, tanto de Madrid como del ámbito Confederal, cargo que ocupó hasta 1981. Ha ocupado, entre otros, los cargos de Presidenta del Consejo de la Mujer de la Comunidad de Madrid y Presidenta del Forum de Política Feminista. Además es miembra de la Plataforma feminista 7N contra las violencias machistas.

Versión PDF marcha-7n-las-organizaciones-feministas-convocan-los-partidos-apoyan

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Autor: plataforma7n

7N Plataforma Feminista Contra las Violencias Machistas

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